SOLEDAD II
Luis Muñoz

Luis Muñoz sigue indagando en el maravilloso y fascinante mundo del mar, su paleta, su quietud y su inquietante belleza. De nuevo aquí el centelleante espectro amenaza provocando un desasosiego en el espectador que espera atento su aterrizaje en la superficie del océano o, quizá, un swin que remonte rasgando la bóveda celeste como quien rubrica un lienzo en blanco con incandescente puntero.

La tensión que genera su composición sorprende por lo equilibrado del todo, aquí apenas alterado por algo más de un punto como si lo inmutable del paisaje y lo rotundo de su presencia se mostrase a la vez con gigantesca vulnerabilidad.

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