NOCHE ROJA

NOCHE ROJA
Juan Esteban

Colección: NO SON LOS MUERTOS
Acrílico sobre tabla.

La importancia del romanticismo radica en haber promovido la idea del arte como un medio de expresión individual. Dice el especialista E. Gombrich que durante el romanticismo: «Por primera vez, acaso, llegó a ser verdad que el arte era un perfecto medio para expresar el sentir individual…”

Para los artistas románticos, la naturaleza era una metáfora del mundo interior del individuo o una auténtica fuente de inspiración y belleza, no mero contexto de escenas pastorales. Un volcán, por ejemplo, podía ser interpretado metáfora de la pasión, o un paisaje helado como metáfora de la soledad o el fracaso. En cualquier caso la obra de Juan Esteban tiene mucho de romántico pero también de onírico, circulando de manera fascinante por espacios que parece controlar a pesar de lo ilimitado de sus composiciones y dominando una increíble paleta de matices que nos invitan a mantenernos expectantes frente a un posible cambio en ellos. Su lenguaje cobra más fuerza y valor expresivo en sus obras digitales, enfrentándose a ellos con una valentía conmovedora, como si ahora hubiese realmente encontrado las herramientas adecuadas para ello, en un nuevo concepto de lo romántico, romántico digital, en el que el peso de la abstracción y lo conceptual suma de manera completamente definitoria y resolviendo de manera impecable cada propuesta como en este caso.

BREATH OF THE CITY (RUSH HOUR)

BREATH OF THE CITY (RUSH HOUR)
Juan Esteban

Versión digitalizada de la acuarela original de Juan Esteban.

Lo dilatado de su recorrido en el mundo de los lenguajes artísticos nos permite descubrir en la obra de Juan Esteban una fascinante poliglotía artística en la que se funde además, su recorrido profesional dentro de la comunicación y el marketing digital.

La extrema sensibilidad en algunas de sus propuestas que ahora cobran una fascinante lectura en su transición a lo digitalmente plástico aporta una nueva dimensión enriqueciendo lenguajes que beben del orientalismo, el japonismo en el sentido más plástico y caligráfico a la vez; cultura referente en él, se observa también aquí un importante peso desde lo conceptual incluso en lo figurativo, siendo un mero pretexto para la reflexión y un punto de partida para conectar con el arte tradicional  japonés que prioriza la sugerencia  de la estética más que lo obvio. Resalta el vínculo que une al hombre con su contexto reflejándose en idéntica proporción de armonía y belleza.

Sus referencias a la pintura y caligrafía Heian y Muromachi conforman un lenguaje de extraordinaria personalidad con una interpretación tremendamente propia y personal, interiorizando e interpretando desde lo conceptual vs lo espiritual, un universo que conoce a la perfección y en el que conviven los mundos del artista.

BLOOD

BLOOD
Juan Esteban

Acuarela.

Si algo define el lenguaje de Juan esteban es la abstracción; la mancha, el color… son la base de un lenguaje rotundo pero no por ello alejado de matices y de especial sensibilidad.

Cualquier pretexto es válido para desarrollar todo un complejo mundo de formas contenidas en manchas de color que se funden creando un repertorio infinito de texturas que invitan al espectador a un viaje casi literario.

Blood es un excepcional ejemplo de ello. La mancha se recrea en si misma jugando caprichosamente, pero a la vez controlada para recrearse en todo tipo de formas, con una metáfora cromática a la sangre que salpica el papel con especial efectismo, con especial plasticidad, alejándose de lo dramático, de lo puramente gore , para ahora conformarse en nuevos entes capaces incluso de generar vida, nuevas células que parecen cobrar poco a poco identidad en un sinfín de nuevos organismos, una sangre de vida , en una consagración casi cósmica apenas esbozada.

La importancia del romanticismo radica en haber promovido la idea del arte como un medio de expresión individual. Dice el especialista E. Gombrich que durante el romanticismo: «Por primera vez, acaso, llegó a ser verdad que el arte era un perfecto medio para expresar el sentir individual…”

Para los artistas románticos, la naturaleza era una metáfora del mundo interior del individuo o una auténtica fuente de inspiración y belleza, no mero contexto de escenas pastorales. Un volcán, por ejemplo, podía ser interpretado metáfora de la pasión, o un paisaje helado como metáfora de la soledad o el fracaso. En cualquier caso la obra de Juan Esteban tiene mucho de romántico pero también de onírico, circulando de manera fascinante por espacios que parece controlar a pesar de lo ilimitado de sus composiciones y dominando una increíble paleta de matices que nos invitan a mantenernos expectantes frente a un posible cambio en ellos. Su lenguaje cobra más fuerza y valor expresivo en sus obras digitales, enfrentándose a ellos con una valentía conmovedora, como si ahora hubiese realmente encontrado las herramientas adecuadas para ello, en un nuevo concepto de lo romántico, romántico digital, en el que el peso de la abstracción y lo conceptual suma de manera completamente definitoria y resolviendo de manera impecable cada propuesta como en este caso.