ARCO MADRID 2021

Concluye hoy y aparentemente sin noticias excéntricas la 40 edición de ARCO, una de las más esperadas y también atípicas: en pleno verano, con apertura a medio gas y solo la mitad de las galerías, algo ya habitual en otras citas de reencuentro con la normalidad.

El sector del Arte que, como tantos, vive esperanzado del fin de la incertidumbre provocada por la pandemia, ha celebrado al fin esta convocatoria estival a pesar de que muchas voces apuntaban a un aplazamiento mayor.

Sorprendía el hermetismo mantenido hasta su inauguración, tan solo parcialmente desvelado por la presencia de la simulación de un bosque en la sala VIP, un proyecto formado por Studio Animal, Estudio Gonzalo del Val y Toni Gelabert. Esta ambiciosa pieza, que recibe el nombre de Exit y ha sido definida como exteriorismo en contraposición al interiorismo, nos plantea la importancia de los espacios naturales y exteriores en nuestra vida, signo de cómo la COVID-19 nos ha marcado en lo social y también en lo personal.

Con ‘Hash Tree’, de Solimán López, el criptoarte hace aparición en la Feria Internacional ARCO

Y es inevitable hablar de Ferias sin hacerlo de cifras; algunos de los titulares más sonados hablan de las compras del Reina Sofia por 300.000 euros, o de la propia Comunidad de Madrid por 130.000 euros. Pero pese a la aparición de grandes obras, se nota que las galerías han abierto la horquilla de precios hacia abajo. Guillermo de Osma, por ejemplo, tiene un Richard Serra tasado en 550.000 euros, pero también obra original de Ismael Smith o Servando del Pilar por 360 euros.

Las mujeres han ganado peso este año: 25 espacios distribuidos por el recinto serán sólo para obras de creadoras. Además, en los stands abundaron los nombres femeninos, con obras de Marina Abramovich, Vivian Sutter, Carmen Laffón , Maruja Mallo o María Blanchard.

Lo más sonado: la puerta giratoria de Eugenio Merino, y un grabado en mármol tasado en 30.000 euros que contiene un verso escrito por Bad Bunny.

Yo perreo sola, canción del reguetonero puertorriqueño perteneciente al disco YHLQMDLG, ha traspasado fronteras y llegó hasta ARCO 2021 gracias a Dagoberto Rodríguez, artista cubano que pretende reivindicar tanto la música caribeña como la revolución feminista.

ARCO siempre nos ofrece su particular mirada a las nuevas corrientes artísticas y, cómo no, en esta edición ha tenido lugar la puesta de largo del criptoarte en la Feria; de la mano de la galería Baró y con ‘Hash Tree’, Solimán López, artista y director del departamento de I+D+I de la Escuela Superior de Arte y Tecnología de Valencia (ESAT), abre un camino prometedor a los creadores NFT. Es cierto que en el equipo de Kristie’s esperábamos más presencia de lo digital en la convocatoria, especialmente por el protagonismo que ha tenido Internet en nuestras vidas durante este último año y medio, pero estamos convencidos de que el criptoarte ha llegado para quedarse y que supondrá una explosión de diversidad creativa.

En cualquier caso y en palabras de la propia directora de la cita, Maribel López: Es un momento particular y somos conscientes, pero no entiendo éste como un año de transición.

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